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La presentación (primera parte)

27 de septiembre de 2010

Hola a todos! Esta va a ser la primera entrega del resumen del acto de presentación de "Un pequeño problema".

"El acto ha sido una gran muestra de cariño hacia ti", me dijo al día siguiente uno de mis autores preferidos. "Como una boda sin novio, en la que todo el protagonismo recae en la novia", me dijo otro. Je je, qué bien. Sí, siempre recordaré la presentación de "Un pequeño problema" como uno de los momentos más excitantes y entrañables de mi vida.

Pues bien, para los que os apetezca conocer "mi versión de los hechos", "la presentación" para mí empezó sobre las 6 de la tarde, hora en que Santi y Jorge de Hydra Media vinieron a buscarme a casa para grabar el video de promoción. Grabamos primero en la terraza de la Pedrera, luego en Paseo de Gracia y finalmente en la terraza de Vinçon. Con la grabación, fue donde realmente comencé a ponerme nerviosa. Porque hablar a una cámara de mi trabajo, algo tan solitario e íntimo como escribir una novela, la verdad es que...

Recuerdo que mientras Santi y Jorge registraban mis últimas palabras, la terraza de Vinçon fue llenándose lentamente de gente, y gente, y más gente... Y, de pronto (todo fue muy rápido), se hizo de noche, Vicente (director comercial de Flamma) cogió el micro y empezaron los parlamentos. Si no recuerdo mal, el primero en hablar fue Oscar Tusquets, que muy generosamente adelantó su vuelo procedente de Milán para llegar a tiempo y no hacerse esperar. Le siguieron Mercedes Abad, Bigas Luna y Maria Rémpel, nuestra intrépida editora. No voy a comentar sus discursos para no alargarme y porque antes o después Santi y Jorge colgarán el video y los podreís disfrutar en directo.

Lo cierto es que yo me hacía la ilusión de no hablar. Era una ilusión de lo más ingenua, lo sé, pero ahí estaba. Y cruzaba los dedos para que así fuera cuando oí que Vicente, micrófono en mano, me pedía que dirigiera unas palabras a los asistentes. Imposible negarse: no era plan hacer el numerito de niña de quince años que se hace rogar... Vaya, es que no daba lugar. Y, sin pensármelo dos veces, subí a la tarima que había montado el fantástico y genial Antonio (para vuestra información, Antonio es el autor de los escaparates más premiados de la ciudad) y...

Ana